Sporno nacional y popular. Ahora que Lionel Messi (22) pareciera ser el nuevo dios de la galaxia fútbol, el nuevo rey de Europa, el próximo balón de oro, el Maradona del s. XXI, el nuevo monarca del fútbol mundial, y mientras en la tierra del ídolo las aguas se dividen entre los que se suben a la ola consagratoria y los que lo putean por su juego opaco y deslucido cada vez que se pone la celeste y blanca suscitando las más acaloradas discusiones -que en la selección no tiene el mismo entrenamiento que en el equipo catalán, que hay que armarle un equipo a su medida, que eso no se puede porque habría que dejar de lado a otras estrellas (incluido el yerno del entrenador), que más vale que va a hacer goles para el Barcelona con la millonada que le pagan-, desde este espacio sólo nos importa discutir si Messi tiene condiciones para convertirse en el nuevo ícono del “sporno”, esa categoría que las marcas crearon para vender sus productos explotando a los máximos ídolos deportivos como fetiches sexuales. Con un Messi todavía de rostro aniñado y cierto pudor adolescente, no creo que por ahora el emporio italiano lo llame para reemplazar al perro de Beckham. Menos si no se saca la samarreta. 

Sporno nacional y popular. Ahora que Lionel Messi (22) pareciera ser el nuevo dios de la galaxia fútbol, el nuevo rey de Europa, el próximo balón de oro, el Maradona del s. XXI, el nuevo monarca del fútbol mundial, y mientras en la tierra del ídolo las aguas se dividen entre los que se suben a la ola consagratoria y los que lo putean por su juego opaco y deslucido cada vez que se pone la celeste y blanca suscitando las más acaloradas discusiones -que en la selección no tiene el mismo entrenamiento que en el equipo catalán, que hay que armarle un equipo a su medida, que eso no se puede porque habría que dejar de lado a otras estrellas (incluido el yerno del entrenador), que más vale que va a hacer goles para el Barcelona con la millonada que le pagan-, desde este espacio sólo nos importa discutir si Messi tiene condiciones para convertirse en el nuevo ícono del “sporno”, esa categoría que las marcas crearon para vender sus productos explotando a los máximos ídolos deportivos como fetiches sexuales. Con un Messi todavía de rostro aniñado y cierto pudor adolescente, no creo que por ahora el emporio italiano lo llame para reemplazar al perro de Beckham. Menos si no se saca la samarreta

guapo posted on Thursday the 28th, May, 2009

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